Es justo la hora en que el sol comienza a ocultarse en el horizonte y los frescos vientos de la tarde, hacen su aparición anunciando el fin de la jornada.
Pronto todo estará oscuro y Lluvia aún está a dos días del pueblo, por lo que tendrá que pasar la fría noche acampando al lado de una fogata.
Lleva consigo un precioso potro pinto recién capturado que bien podrá ser vendido por más de 300 dólares.
Esto a cualquier trabajador bien le podría significar casi un año entero de trabajo.
No así a Lluvia Blanca.
Sin embargo, esto de ser muy guapa e ir a capturar caballos en las llanuras no es una cuestión sencilla.
No crean ustedes…
Se trata de una actividad llena de peligros, ya sean los intrínsecos a la propia actividad… para lo cual hay que tener excelentes habilidades para la doma, no solo para la monta y esto además de los peligros externos…
Me refiero a esos cuatreros que a falta de habilidades… siempre quieren hacerse con el fruto del esfuerzo ajeno.
Por lo que el trabajo de la hermosa comanche apenas comienza…
El verdadero trabajo quiero decir…
Lluvia por supuesto va armada, pero… si bien es una gran tiradora y rápida con la pistola… el arreglar sus problemas de esa manera no está entre sus predilecciones…
Para esos menesteres prefiere usar su mayor habilidad… las trampas…
Si hay algo que hace bien esta mujer es poner trampas, pero no de esas trampas a los hombres…
Eso lo hace cualquier mujer…
¡Hey!, no me malentiendan… me refiero a que Lluvia es una experta trampera y en ese caso trata a los hombres como si de bueyes se tratara…
¡Vamos! Tampoco me malentiendan con esto…
Quiero decir que como si de bueyes se tratara, o de algún coyote que de esos hay muchos por aquí… según se dé el caso…
Aunque también tendrá que cuidarse de alguna serpiente o de los alacranes, que por aquí abundan…
El otro día escuche que a uno de los hombres de Mád Dog le pico uno de esos bichos y ya no está aquí para contarlo…
Aunque por ahora los caballos de Lluvia están tranquilos, y ellos saben reconocer muy bien cuando el peligro les acecha…
así que Lluvia se dispone a echar el último vistazo para aprovechar los últimos rayos de luz…
Un pequeño descuido y podría salir muy caro… y esto no solo por la banda de Mád Dog… son muchos los que sienten que tienen algún problema personal con Lluvia.
por que si algo es seguro, es que la están siguiendo… por lo que ahora es ella la que tiene que cuidar de sí misma y de su compañero de 300 dólares, muy bien ganado, eso sí…
Yo no sé amigos… pero si en alguna tierra es válido eso de que más vale solo… es en esta…
Digo esto porque ustedes se preguntarán qué hace tan sola una joven hermosa en medio del desierto…
La historia es larga…
Ya la irán descubriendo, pero por ahora lo importante es que Lluvia encuentre un buen sitio para acampar…
Ya comienzan a sonar las lechuzas y si no conoces muy bien el sonido que emiten estas aves, ¡tienes problemas, créeme!
La arena del desierto comienza a enfriarse y los caballos están tranquilos, quizá demasiado…
Pero Lluvia todo lo que tiene de bella lo tiene de lista… ya lo verán.
No es algo que yo ande contando por ahí, pero el que ha descubierto la trampa por sí mismo, no ha tenido tiempo para contarlo por allá…
sobre todo en el pueblo…
más bien se ha convertido en carroña para los buitres…
El caso es que a Lluvia le gusta hacer fuego aquí, y dormir allá… no se si me están entendiendo lo que digo…
pero si a algún incauto se le ocurre hurgar por el falso campamento o tan solo acercarse, es por que ya tiene una pistola apuntándole a la cabeza.
Pero no vayan a creer que todo es tan malo por estas tierras… las noches suelen ser excepcionalmente hermosas y llenas de estrellas, nunca faltan las estrellas fugaces que cruzan por el cielo como si de una flecha se tratara…
y cuando no, es porque hay luna llena… que por cierto son los días en que Lluvia puede descansar un poco más…
Los cuatreros de la región, sobre todo la banda de Mád Dog, han aprendido que no conviene acercarse demasiado a Lluvia en días como esos.
Por eso es que en días tan oscuros como hoy, mejor será estar alerta.
El fuego está ya a todo su esplendor y Lluvia acaba de terminar de comer un trozo de carne seca, de esos que suele llevar en sus alforjas y que aún le sobran de la última vez que se encontró con un campamento de indios comanches que se dirigían al otro lado del río grande.
Ahora se dispone a preparar una de sus trampas favoritas cuando de dormir se trata…
Esta consiste en un pequeño palo de madera con tantas espinas tan cortas como delgadas, pero capaces de causar un gran dolor al pobre que intente coger el palo.
Y sobre todo un gran grito capaz de despertar a un oso.
Claro que un oso jamás intentaría coger la escopeta de Lluvia mientras esta esta durmiendo.
¿Ven ahora por qué decía lo de los bueyes?
Solo a uno de ellos se le ocurriría coger una falsa escopeta, eso sí, puesta muy a modo cerca de la hoguera.
Por último, y para mayor seguridad… suele preparar dos o tres bultos con mantas que bien podrían parecer una persona dormida, pero ella solo está en uno de ellos… el otro está muy cerca del fuego y un tercero al otro lado de donde ella duerme.
No crean, ésta pequeña triquiñuela le ha salvado la vida en más de una ocasión.
Pero también le ha ganado obsesionados enemigos.
Por lo demás solo resta encomendarse a Dios, que finalmente es quien decide cuando es que uno deja estas tierras…
Así que mientras llega la hora de dormir, para otros llega la hora de acechar…
Lluvia pudo dormir unas tres horas seguidas mientras las estrellas le servían de techo y se veló durante algo más de una hora, pero cuidando de no reanimar el fuego para dar la impresión de que si acaso, estaría profundamente dormida.
Así, pudo dormir un par de horas más, cuando… ya bien despierta se quedó acostada solo descansando.
Lluvia:
— Dios mio… ¿eso es una lechuza? apuesto que se trata del torpe de Wyatt.
Bien, al menos ahora sé que mañana será un día tranquilo.
Esos prófugos de la yunta de Barret y Wyatt son capaces hasta de hacerme el día divertido.
A veces pienso que soy yo quien debería despojarlos a ellos, pero algo se me ocurrirá…

